Muy pocas veces somos conscientes de que las palabras con las que nominamos la realidad son performativas. Es decir, configuran y condicionan nuestras actitudes con la realidad. Y, lo más sorprendente es que dichas palabras, repetidas por nosotros en la cotidianidad, fueron y son creadas para garantizar la hegemonía de ciertas ideologías y sistemas, incluso en contra de la misma Vida. Esto es lo que ocurre con la palabra naturaleza.
Naturaleza proviene del término latino natura, relativo al proceso de cómo se originan y desarrollan las cosas (nacer). Los griegos llamaban phisys a lo que nosotros llamamos naturaleza. Aristóteles estableció la phisyká como el estudio de las leyes internas que rigen a los cuerpos.